23MAY

Prescribir ejercicio y alimentación, y encima con diabetes


No es tan sencillo la dispensación de algunos condicionantes de salud...



Como sucede algunas veces, de una conversación tuitera surge una reflexión para una entrada del blog.
Y este es el caso.

El ejercicio y la alimentación no son fármacos.
Pero actúan casi como si lo fueran.
Modifican nuestra calidad de vida, tienen mucho que ver con nuestras conductas habituales e influyen en algunos de los parámetros que solemos medir en la salud de una persona en general, y en la diabetes en particular.

En medios de comunicación, en jornadas sobre sanidad, en la publicidad de algunos alimentos…siempre vemos la coletilla de “en el contexto de una alimentación saludable” o “un estilo de vida activo”.

Nadie discute que esto sea así. Alimentación y ejercicio están en la base de la pirámide (si fuera la pirámide de káiser permanente sustituiría a la promoción y prevención)

¿Se comenta en las consultas sanitarias?

Yo diría que sí.

¿Se prescribe?
Yo diría que también.
Raro es el profesional sanitario, en casi cualquier especialidad, que no mencione el tema del ejercicio y la alimentación con la sana intención que su paciente haga cosas que hasta la fecha no hace

¿Cómo se prescribe?
Pues mal, me temo.

En alimentación, creo que hemos sobrepasado por muy poco la fase de: “sacar del cajón una dieta de 1500 kcal. dársela al paciente y decir que la siga”
Al menos en diabetes, se empieza a trabajar individualmente este aspecto, teniendo en cuenta las necesidades individuales.
La figura del dietista nutricionista aún está por desarrollar masivamente, pero algún brote verde hay.
Y se incluye en la historia clínica:”prescribo dieta de 1500kcal” (sí, debería ser mucho más explícito)

 

 

En ejercicio, es otra historia.


¿Qué decimos los profesionales sanitarios a los pacientes?
Aconsejamos andar, usar menos el coche, bajarse del bus una parada antes, apuntarse a un gimnasio, comprar un saco de patatas de 20 kg y levantarlo todos los días, tirar un bote de garbanzos al suelo y recogerlos uno a uno…
Aconsejamos y poco más, sí estoy generalizando y por tanto estoy siendo injusto con muchos buenos profesionales.

 

Mi impresión es que en la prescripción de ejercicio físico pocas veces hay un plan definido, individualizado y consensuado.
Con unos objetivos, herramientas, apoyo, evaluación…
Al mismo nivel que los fármacos.

¿Lo monitorizamos?
Porque el ejercicio se puede monitorizar
Pulseras Fitbit, Runtastic y similares no son compatibles con la historia clínica, al menos hasta ahora…aunque los glucómetros tampoco.

Gracias a un tuit de Xavier Gómez, sé que los del NHS – que manía inglesa de medir todo- calculan que la inactividad física le cuesta a la sanidad británica unos 580 millones euros anuales.

 

¿Por qué es difícil prescribir ejercicio y alimentación saludable?
Además de las dificultades educativas (lo de la educación escolar da para otro post), de cultura sanitaria prioritariamente centrada en los fármacos y los amplios problemas para compatibilizar herramientas tecnológicas con la historia clínica digital…es que estamos hablado de conductas, más concretamente de modificar conductas.
Y más específicamente de motivación.

No es sencillo modificar una conducta sentados en una consulta, con un rol jerárquico definido, en 15-20 minutos a los sumo, una vez al mes (siendo generoso).

Y mucho menos dar con la tecla de la motivación/autoeficacia (un abrazo a Bandura) para que una persona acceda a emprender nuevos hábitos o cambiar los que lleva haciendo los últimos 15 años.




 

Algunas iniciativas como club del paseo,  la web y app Esporti Revolution, las actividades del centro de salud Fuensanta de Valencia o Activa Murcia son de utilidad como apoyo en la prescripción de ejercicio físico y para la motivación del propio paciente.
Aunque lo ideal, al menos en diabetes, sería contar con especialistas como el Institut Diabetes Activa  y publicaciones como esta de Serafín Murillo

 

Espero que el cambio de paradigma sanitario, donde se tiene en cuenta mucho más al paciente a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento, traiga también una especialización en la prescripción de una parte del tratamiento como es la alimentación y el ejercicio físico.

 

 

PD: otro día sacaré el tema ejercicio físico vs vida activa. Discusión apasionante.

23 mayo 2016






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