12AGO

¿Un profesional sanitario diferente en cada visita?


Trabajo en equipo vs atención individualizada



Una de las primeras cosas que haces cuando llegas al centro sanitario donde vas a pasar la consulta de revisión es mirar furtivamente la puerta, intentando adivinar si el profesional que te atiende habitualmente está o es un suplente.

 

Si es la educadora, es raro (por no decir imposible) que sea alguien nuevo, alguien que no conozcas, que no hayas tratado antes.
Suele pasar que las bajas laborales de corta duración o las vacaciones no se cubran.
Más que nada porque a ver dónde encuentras otro profesional con formación específica de educación diabetológica para trabajar en una Unidad de Diabetes.
Tampoco se pone mucho interés en cubrir esas vacantes temporales, todo sea dicho…que la educación diabetológica sigue siendo el patito feo de la atención a la diabetes, no nos engañemos.
Y así pasa, que si tienes la mala suerte de debutar en un mes de vacaciones de la educadora, la formación que recibes es muy justita, si es que alguien te la da.



Caso diferente es el de los endocrinos o médicos de primaria.
A estos sí que les cubren las bajas, ausencias, vacaciones…bien lo hacen residentes en período de formación o bien suplentes.

 



¿Y esto es bueno o malo para el paciente?


Si tenemos en cuenta que una de las bases del tratamiento es una buena relación profesional sanitario-paciente, pues evidentemente no es bueno.
Tenemos una relación de confianza con la persona que nos trata –médico o educadora- bastante cercana, necesitamos contar muchas cosas de nuestra vida diaria (y a veces íntima)…así que contarlas a alguien desconocido, como que cuesta más.

Por parte del profesional, incluso desde el punto de vista de seguridad del paciente que menciona M.A. Máñez, tampoco es positivo.
Colaborar en ajustar un tratamiento complejo como es el de la diabetes, no es sencillo ni rápido ni automático.
Pero todavía se pone más difícil si no conoces nada del paciente que tienes delante, de sus costumbres, sus fortalezas, sus miedos o sus “comorbilidades sociales”

 

 

¿Y el trabajo en equipo?


Como profesional sanitario, en la mayor parte de sitios que he estado trabajando, se ha procurado colaborar dentro de un equipo, se comentaban muchos de los casos en los que se intervenían, especialmente los más dificultosos.
Raro es que alguien trabaje sólo.
O comentas con la educadora o con algún compañero que conozca el caso…

Pero esa imagen no la tenemos los pacientes.
Al profesional le pones nombre y cara, le identificas –en exclusiva- con la responsabilidad de ayudarte/liderar tu tratamiento.
Es difícil pensar que una enfermedad crónica como la diabetes la trate un equipo y no una persona concreta.

 

Y eso, quizás, es un DEBE por parte de todos.
De los profesionales por no transmitir la imagen de equipo en la Unidad de Diabetes
Y de los pacientes por pensar que -única y exclusivamente- UN SOLO profesional puede atendernos (con el necesario matiz de la confianza que explicaba antes) 

PD: Forges es un maestro 

12 agosto 2016






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