17AGO

Si yo fuera Presidente y la gestión sanitaria se dejara...


la comunicación esencial en organizaciones sanitarias



En mis tiempos –cada vez más lejanos- de celador empujacamas en endoscopias, no me preocupaba de mucho. Trataba con los pacientes, lidiaba con mis compañeros de servicio y entre todos sacábamos el parte diario de trabajo…y con eso ya teníamos más que suficiente.

Cuando cambié de servicio, ya como celador de consultas externas, también cambió mi forma de ver la organización sanitaria en la que estaba inmerso.
Desde abajo, desde una trinchera descubierta pero relativamente tranquila, podía observar diariamente la maquinaria y sus sucesivos enganchones, roturas y problemas continuos.
Unos me afectaban directamente y otros indirectamente.

Básicamente me he quejado siempre de:

- ausencia de comunicación. De esa vertical, de arriba abajo.
Y no hablo de cuestiones/informaciones genéricas, porque me he quejado reiteradamente de informaciones vitales como bloqueo de vías de acceso a Urgencias/UCI, procedimientos de trabajo, avisos de posibles riesgos…

Esa privación de comunicación me generaba inquietud, yo lo veía como una falta de respeto a mi trabajo, inseguridad no sólo en mi trabajo sino también para el paciente.
La imagen ante los pacientes era mala.



Y era yo quien daba la cara por una organización que no me tenía en cuenta para nada.



- ausencia/dificultad para elevar propuestas de mejora El feedback que dicen los psicólogos.
Comentaba las incidencias y mis sugerencias a mi superior jerárquico y como no me hacía caso (porque no podía, no quería o lo que fuera), enviaba sugerencias vía registro de entrada.
La respuesta era “Agradecemos tus aportaciones” en el mejor de los casos

En 6 años en la trinchera, tener dos reuniones de coordinación (siempre a propuesta/exigencia de los trabajadores y nunca de los jefes) tampoco ayudaba mucho a mejorar las cosas

Eso generaba desazón: ”no me tienen en cuenta”, “no sé para qué me preocupo”, “no merecen que intente mejorar mi trabajo”   
Pero también sensación de abandono: ”no les importa nuestro trabajo”, “da igual que lo haga bien o mal

 

Así que si yo fuera presidente (o consejero de salud) utilizaría la comunicación como herramienta esencial para una buena gestión del cambio.
Porque el cambio se genera desde y por los de arriba.
Y les seguimos los de abajo.
Porque en un despacho y escuchando al 0.1% de los trabajadores no se puede avanzar.
Cuando estás en pleno lodazal, viene bien que alguien te ayude a limpiarte los ojos y te eche una mano para salir de él. Si no puedes ver a tu alrededor y nadie te ayuda, sólo aspiras a sobrevivir, no a mejorar.

 

Sketchnote de Mónica López

 

 

No me chilles que no te veo, fue un tweetup a iniciativa de La Factoria Cuidando sobre este tema.
Las conclusiones son muy claras: horizontalidad, multicanal y liderazgo (no jefazgo)

Y todas estas ideas valen para trabajar en la trinchera para los trabajadores rasos, para los cargos medios y para los cargos superiores.
En todas las partes cuecen habas.

17 agosto 2016






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