24AGO

Mis motivos para escribir un blog


4 años escribiendo entradas en mi blog



Hace unos días, Pedro Soriano hacía una encuesta en twitter

 

 

 

Al mismo tiempo, el hashtag #EscandaloEnfermero se hacía viral, al reclamar visibilidad, dignidad, profesionalidad y legalidad a una profesión tan importante en la sanidad como son los enfermeros.

Y ambas cosas van unidas a lo que quiero contar.


Llevo un poco más de cuatro años dándole a la tecla, con más o menos asiduidad, publicando contenidos en mi blog y difundiéndolo en redes sociales.
Las reacciones a mis post han sido variopintas, desde felicitaciones, indiferencia o desprecio hasta recomendaciones sobre cómo tengo que escribir, sobre qué tengo que hablar o cómo debo tratar a según qué personas o según qué entidades



En muchas de las entradas de mi blog hay un matiz crítico importante, esencial en mi forma de ver las cosas.
Por tanto, debo ser consecuente y aceptar las críticas que genere mi propio trabajo



Tengo la sensación que estar en redes sociales, señalando públicamente cosas que se pueden mejorar y ofreciendo algunas posibles soluciones, te posiciona como “tocanarices”, “protestón”, “pesado”, “cansino”…o pitufo gruñón.
Es curioso, porque en mi trabajo anterior como celador me decían esos mismos adjetivos por hacer lo mismo pero en el 1.0

 

 

Y te señalan mucho más cuando te metes a hablar de cosas que alguien decide que no te competen.
El caso de los enfermeros es paradigmático.
Me he posicionado con un par de tuits en apoyo a sus reivindicaciones porque me parece que los pacientes (aunque sea por egoísmo) debemos defender las necesidades y derechos de quienes nos cuidan (no sólo enfermeros o médicos, psicólogos, nutricionistas, podólogos…)



Ser paciente experto (empoderado, activo, implicado…llamarlo como queráis) asumiendo las riendas de tu salud (no sólo de tu enfermedad) debe incluir ser activo en la defensa del sistema que nos cuida.

Ser empleado de un sistema sanitario te obliga a ejercer unas funciones y tareas concretas, pero también contribuir a que el sistema mejore, haya menos problemas o se solucionen de mejor forma.

 

Y ese ánimo participativo-crítico no tiene que ver con la categoría laboral, el rol de paciente o la presencia/ausencia en redes sociales.
Un celador puede opinar sobre gestión sanitaria, especialmente cuando las decisiones le afectan directamente.
Un paciente puede y debe opinar sobre procesos clínicos, fármacos o productos sanitarios y gestión sanitaria, especialmente cuando le afecta a su tratamiento o a su atención sanitaria.

Si además, el sistema sanitario –de verdad- girara hacia los pacientes y todos los profesionales tuvieran el protagonismo que merecen en la gestión, el cambio –el cambio verdadero- sería evidente para todos.

24 agosto 2016






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