22ENE

Cuatro bodas y un funeral. Encuentros y desencuentros con mi bomba de insulina


muerte y resurrección de la terapia con bomba de insulina



Dormir inquieto, acabar por despertarme a la 01.30h de la madrugada, tras apenas dos horas de sueño ligero, boca pastosa, intensa necesidad de orinar y sensación general rara…se reunía toda la sintomatología para un cuadro de hiperglucemia nocturna.
Una más de las que últimamente tenía, muchas más de las aconsejables…

La estratosférica curva ascendente que dibujaba el sensor y el 340 mg/dl (con dos flechitas hacia arriba) que marcaba no dejaban lugar a dudas…pero la glucemia digital lo confirmó.

¿qué demonios pasa?
¿Dónde ha ido la insulina que me puse para la cena?
¿Y la basal de este tramo, recientemente aumentada?

 

Extraje el reservorio en busca de burbujas…ni rastro.
Rebobiné, purgué y volví a conectarme.
Corregí la hiperglucemia con la pluma y me metí en la cama otra vez…a dar vueltas, inquieto, desvelado, esperando que pasara un tiempo prudencial para ver que la curva y las flechas indicaran que la glucemia iría en descenso.
Pero nada de eso pasó

 

Media hora después la cosa estaba empeorando por momentos…la glucemia ya andaba cerca de los 400, aunque las flechas habían desaparecido.
Decidí esperar a que la insulina hiciera su efecto
Intenté relajarme, respirando, profunda y lentamente

 

Un poco antes de las 02.30h, María Cristina (así llamaba a mi bomba de insulina) se puso a vibrar
¿Y ahora qué pasará?
Eliminé todas las alarmas, excepto la de subida con 3 flechas…
Pero no puede ser, me he corregido con pluma

Saqué la bomba del bolsillo del pijama, a oscuras tanteé los botones pero no se encendía…
Encendí la luz de la habitación
Una luz roja intermitente anunciaba que la bomba tenía problemas, no reaccionaba a ningún botón…la pantalla estaba apagada
Cambié la pila, suplicando que aquello funcionara…
Pero no sucedió nada
Hora de la muerte: 02.36h

 

María Cristina murió sin tiempo de avisar a las asistencias, aunque últimamente su comportamiento era errático y daba pistas que algo le pasaba.
Pero como nuestra relación se había distanciado, yo no le presté la atención que debía a esos síntomas (fallos de infusión, número alarmante de burbujas, hiperglucemias sin motivo aparente, dificultades para conectar el sensor…)
Debía haber tenido más presente esos problemas, debía de haberme adelantado y buscar opiniones sobre esos pequeños detalles, esos problemas  los pasé por alto y sin embargo me estaban impidiendo controlar decentemente la DM1

 

La muerte -como en muchos matrimonios- nos separó
Pero me aportó el aprendizaje de una nueva situación, hasta ahora inédita: sé reaccionar y manejar la transición entre ausencia de basal por ISCI hacia insulina basal en múltiples dosis.

En un pequeño lugar de mi nevera almaceno la insulina.
A un lado ultrarápida y al otro lado, una Levemir añeja, olvidada desde hacía 3 años, momento en que la debía haber desechado y decidí guardarla.

A las 2.30h de la madrugada había que decidir: esperar a ir al hospital a las 8 de la mañana y buscar una pluma de levemir,lantus, nph para mantener decentemente una basal o probar con una pluma de levemir caducada hacía 3 años

15 unidades de levemir caducada, bastaron para mantener mi glucemia por debajo de 200mg/dl hasta las 19h de ese día.
Bendito el día en que decidí guardarme un par de plumas de levemir en la nevera.
Porque como me recordó mi educadora, la insulina caducada aún produce efecto hipoglucemiante aunque atenuado un 10-15%

 

Felipe, es mi nueva bomba de insulina, sólo somos amigos
No creo que haya amor como con María Cristina y mucho menos matrimonio, las cosas no son como antes.
Felipe no me va a gobernar, como hacía María Cristina
Se lo he dejado muy claro desde el principio.

 

Tema aparte es la atención telefónica y el proceso de sustitución.


Llamar a un callcenter a las 2.30 de la madrugada es una odisea.
10 minutos de espera hasta que alguien atiende la llamada.
Pasar por un checklist inútil cuando le estás diciendo que la bomba no funciona y no puedes hacer nada con ella
Decirte que a partir de las 9 te llaman y tener que moverte tú porque la empresa Medtronic no da un solo paso adelante en la atención a estas urgencias.

 

¿De verdad Medtronic es incapaz de dar un servicio urgente de calidad?


¿Por qué tiene que ser el propio paciente quien tenga que preocuparse de si le mandan una bomba?


¿Cuántas veces es necesario llamar a su número gratuito (y habitualmente colapsado) para solucionar las cosas?


¿Cómo es posible que un servicio técnico de urgencias ni siquiera mencione el tema de la pauta alternativa de insulina? ¿Ni siquiera recuerdan que sin bomba de insulina conectada no hay insulina basal?

Que hay un peligro real de entrar en proceso de cetosis en breve tiempo y Medtronic ni siquiera es capaz de recordarlo…


Decepcionado -una vez más- con Medtronic (imagino que Redacción Médica se pondrá las botas con este post)
Porque con pocos cambios se prestaría un servicio mucho más cercano y útil a los pacientes.
Pero se ve que en España eso no se estila.
Total, con que la cuenta de resultados sea positiva y ganen dinerito es lo que importa.
La atención y servicio al paciente importa bien poco.
Casi tan poco como en la sanidad pública, cuya inhibición en la prestación y supervisión de estos servicios es antológica.
Lamentablemente.

22 enero  2017






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