24OCT

La seguridad asistencial: pacientes junto a profesionales


Ponencia ofrecida en el Hospital La Fe



El pasado 15 octubre tuve la oportunidad de participar en la Jornada Anual de Calidad y Seguridad del paciente que organiza la Conselleria de Sanidad valenciana.

Me encargaron hablar, un poco, sobre el papel genérico de los pacientes en la temática de la jornada.
Aunque como no puede ser de otra forma, dejé recadito en forma de diabetes.

 

Por si alguien tiene interés, aquí tiene mi presentación

 

 

El informe ONTSI de 2016 ya destaca que más del 75% de personas menores de 50 años usan internet para buscar asuntos de salud.
Los mayores de 50 años, quizás, no busquen en internet, pero seguramente sus hijos, sus amigos, su familia sí lo haga y comenten los resultados.

Si un día cualquiera preguntáramos a todos los pacientes que están en un hospital: ingresados, con pruebas diagnósticas, operaciones sin ingresos, consultas de seguimiento….si les preguntáramos si han buscado en internet algo sobre su enfermedad, seguramente todos lo hayan hecho de una forma o de otra.

Y esto se ha hecho posible gracias a la democratización de la información que ha resultado del avance de la tecnología.
Hoy en día es posible acceder a la información médica de manera muy sencilla.
Cuando yo estudiaba la carrera, tenías que ir a la biblioteca, sacar una ficha de una revista o de un libro y accedías al contenido.
Pero fuera de la facultad no tenías esa posibilidad.



Ahora, cualquier ciudadano con un móvil y una conexión a internet (incluso en medio de África) puede acceder al último número de la revista Nature o de BMJ.

Y esa información, de una manera u otra, no sólo llega a profesionales sanitarios si no que -antes o después- llega a la sociedad.
De hecho, cada vez más hay iniciativas como edruida que difunden información sanitaria a la ciudadanía.



Pues bien, esa disponibilidad de información ha modificado la relación profesional sanitario-paciente.
Y como dice el dr. Joan Escarrabill, del Hospital Clinic de Barcelona, se ha pasado de una relación basada en la autoridad hacia una relación basada en la confianza.

Yo añado que no ha sido sólo por la parte del paciente, sino que los profesionales -de un tiempo a esta parte- han podido acercarse a conocer cómo sienten/padecen/ven la enfermedad los propios pacientes.
Iniciativas como El Diabetes Experience Day donde se da voz a los pacientes, o cuentas en redes sociales como Noah Higón donde se percibe la realidad y el día de los pacientes.

 

Llegamos al punto de tener pacientes informados…aunque esto no es nuevo, el consentimiento informado ya está en marcha hace mucho tiempo.
Claro que lo que no queremos es esa frase:” firme aquí o no le puedo hacer la prueba”

Mejor vayamos hacia una toma de decisiones compartida.
Pero para que haya eso, debemos pasar de un paciente informado a un paciente formado.
Porque sólo entrenando, se pueden tomar las mejores decisiones.

En muchos hospitales hay un gran servicio de simulación, donde los profesionales entrenan las habilidades, poniendo en práctica los conocimientos…
Hay una gran escuela de formación, continua y continuada…para profesionales.

¿Y los pacientes?
Yo he tenido mucha suerte porque mis endocrinos y mi educadora estaban muy enfocados hacia la educación, sin olvidar la clínica.
Pero sobre todo la educación.



Los pacientes crónicos, a menudo, tenemos que tomar muchas decisiones sobre nuestro tratamiento. En el caso de la diabetes, somos los únicos pacientes que modificamos nuestro tratamiento a diario, incluyendo dosis de insulina.
Eso sólo lo podemos hacer con educación (entrenamiento)

Pero también están las personas con lesión medular, con osteomía, con ictus…cada vez más la sanidad se da cuenta de la importancia de la educación y formación a los pacientes.

 

Sí, yo estoy cómodo.
Cambio mi tratamiento, encuentro comprensión y aliento en mi zona de confort (educadora y endocrino)…pero ¿qué pasa si salgo de mi zona de confort?
¿Un anestesista aceptará que yo decida la dosis de insulina basal antes/durante una operación de juanetes?
la realidad nos dice que no
Que existen muchos problemas fuera de la zona de confort

Claro que los problemas existen incluso en las Guías de práctica clínica.
En la de DM1, hecha en 2012, en su primera versión afirmaba -sin rubor- que se podía usar una misma aguja 3-4 veces y se podía pinchar por encima de la ropa en situaciones excepcionales.
Lo podéis leer en el link que he puesto.

 

 



Porque la seguridad del paciente empieza fuera del sistema sanitario.
Empieza desde el domicilio del paciente.
Con la información que recibe.

 

 

No actuemos como si en la habitación hubiera un elefante y no habláramos de él.
El paciente siempre está ahí.
Informado y formado puede participar en las decisiones.
También en las que afectan a la calidad y seguridad.

24/10/2019






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