12NOV

Día Mundial Diabetes. Esperando una nueva era.


Un año más nos encontramos ante un Día Mundial



Pues un año más nos encontramos ante un Día Mundial, cargado de intenciones y buenas razones, pero con una perspectiva de cambio tan diminuta como mis posibilidades de ligarme a una actriz de Hollywood.

 

Este año 2020, el lema es:

LAS ENFERMERAS MARCAN LA DIFERENCIA

La educación y la financiación son fundamentales para ayudar a los profesionales sanitarios en la lucha contra la diabetes.



Quien puede decir que NO a semejante lema.

Pero no sería un pitufo gruñón, si no marcara territorio, especificando algunas cuestiones:

Se habla de personal de enfermería, señalándolos como ¿únicos? responsables de la educación a la persona con diabetes.
Y no, no estoy de acuerdo.
La educación es responsabilidad de todos los profesionales sanitarios que atienden a las personas con diabetes.
Pocas cosas me enfadan más que aquello de: “te mando a la educadora para que te explique..”

Nos quejamos, desde tiempos inmemoriales, de la ausencia de psicólogos, nutris (hola Dream Team SJD), podólogos, licenciados en educación física…
Si no se crean plazas de enfermeras educadoras (no existe la especialidad…ni va a existir a medio plazo), ¿me queréis decir que van a crear plazas de psicólogos, nutricionistas o podólogos especializados en diabetes?
Ni de coña.

Mi propuesta es crear plazas de educadores en diabetes.
Porque esa es la forma de contratar profesionales especializados en diabetes.
No sólo enfermeras (que también y contras más, mejor) pero no nos cerremos puertas, que necesitamos psicólogos como Javier, Gemma o Iñaki en todas las Unidades de Diabetes…o nutris como Serafín o Marina…
Porque esa es la única forma que yo imagino de poder contar con profesionales especializados en diabetes, sin injerencias de sindicatos, bolsas de trabajo, direcciones de enfermería, antigüedad y elección de plazas en CCEE etc…

Exagerando, quizás es más fácil crear una nueva categoría laboral que una especialidad enfermera (no parece que las especialidades enfermeras estén bien implantadas en nuestro país)

Pero antes que eso, necesitamos situar la educación diabetológica delante de todo.
No se puede seguir teniendo la ratio endocrinos/educadoras actual.
Es que debería ser al revés…muchas más educadoras y muchos menos endocrinos, al menos aquellos dedicados a seguimiento de pacientes crónicos.
El afrontamiento de la atención al paciente con diabetes debe de cambiar…muchos profesionales ya lo hacen, especialmente en atención primaria (enorme admiración por su currazo, ahora y antes del COVID).

¿Os acordáis de aquello del autocuidado?
Pues la diabetes, en todas sus modalidades, es la enfermedad ideal para fomentarlo.
Y para llevarlo a cabo los pacientes necesitamos profesionales que nos enseñen.
Por supuesto que necesitamos un seguimiento clínico periódico, pero lo prioritario es tener formación suficiente para el autocuidado.

Y esto no se da.
La realidad es que hay más medios y más esfuerzos dedicados al seguimiento clínico que a la educación diabetológica.

Así que:
-Keep calm and listen diabetes educator.

-No mencionarás la educación diabetológica en vano.

 

 

 

Y la financiación.
Hablar de esto en un país del primer mundo donde el acceso a la insulina es universal (vale, copagamos 4,24 euros por cada receta de 5 bolis).
Y donde en el vigente RD 1030/2006 (cartera servicios comunes del sistema nacional salud) Anexo II, punto 6.4.1  garantiza que “se suministrará al paciente diabético el material necesario para para el control de su enfermedad”.
Digamos que las reivindicaciones en nuestro país, afortunadamente, van más por otros caminos.

En otras partes del mundo, EEUU por ejemplo…no tienen acceso universal a la insulina. Obviamente si hablamos de países del tercer mundo la insulina cuesta mucho encontrarla y desde luego no es universal

Es posible que a día de hoy, en España, sigamos invirtiendo alrededor de 125 millones de euros en tiras reactivas o alrededor de 50 millones en MCG+ISCI (cifras no oficiales y fruto de mi poco/mucho conocimiento del mercado).

Y es que la nueva era que menciono al principio tiene que ver con que ahora debemos centrar los esfuerzos en dar calidad de vida a la persona con diabetes.
Tenemos fármacos más que suficientes (ojalá haya aún mejores) para todos los tipos de diabetes e incluso para sus complicaciones. No es ese el problema.
No es tanto un problema de financiación ni de RRHH, es un problema de orientación de la asistencia. Es priorizar las necesidades de los pacientes.
Y “simplemente” consiste en dar herramientas para el autocuidado.

Ese necesario cambio de era, no viene delimitado por el dinero, sino por la voluntad de todos los “stakeholders”.
Porque si el sistema sanitario no lo hace, acabará siendo arrollado -de nuevo- por las necesidades de los pacientes.
Lo mismo que ha pasado con la MCG.

12 noviembre 2020 






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