06NOV

UN PEZ LLAMADO GLUCEMIA


Un imaginario y disparatado cuento alrededor de la Diabetes



 

UN PEZ LLAMADO GLUCEMIA

Al señor y a la señora Diabetes, matrimonio bien avenido, les gusta pescar.

 

Desde su coqueto piso urbano, ven todos los días un reguero de vehículos formando densas hileras que se mueven a diferentes velocidades. La bonanza del clima les permite saborear el café vespertino desde la terraza de su piso y observar el trasiego.

La visión les recuerda al movimiento continuo de peces en los criaderos artificiales…y que ellos tanto odian.



Cada día, al caer la tarde, después de su jornada laboral, encienden el ordenador y repasan excursiones, visitas, viajes y salidas pretéritas.

Tienen un completo archivo con todas sus experiencias, sus sensaciones, sus puntuaciones de la visita, sus trofeos y sus fotos.

 

A la familia del Sr. Diabetes le gustaba pescar hipertensión, un pez longevo por edad, pero que conforme se iban desarrollando industrias alrededor del río decrecía en su tamaño. Sus padres le enseñaron todo lo que sabe acerca de la pesca, de la insistencia y paciencia necesarias para tener éxito.

Los parientes de la Sra. Diabetes siempre prestaban atención al pez Sintrón, escurridizo por naturaleza, siempre se escondía durante aproximadamente un mes dejando apenas señales de su paso.

Con esos linajes, no era raro que los vástagos siguieran sus pasos.

 

Un buen día, al matrimonio Diabetes, se les presentó de manera súbita e imprevista un pez nuevo, un animal del que no habían oído nunca. Surgió de la nada, nadie de sus familias les había hablado de él.

Buscaron en internet. Aparecía en lugares poblados de plantas poliurias, polidipsias y polifagias. Se alimentaba de insulina y muchas veces no obedecía a reglas simples. Se llamaba glucemia, pez glucemia. Lo que sabían sobre hipertensión y Sintrón no les servía para nada. Era un mundo nuevo.

Sintieron que era suyo y les pertenecía. Y se dedicaron a pescarlo.



Usaron desde cañas simples a cañas cada vez más complejas. Pero era escurridizo, rara vez lograban encontrarlo en el mismo sitio.

Decidieron buscar caladeros para encontrar al pez glucemia. Hasta que encontraron uno que les gustaba. Se sentían cómodos porque les atendía un chico joven, con ganas de ayudarles, se llamaba Endocrino.

Cada fin de semana acudían al pueblo Consulta, su caladero. Junto a Endocrino, repasaban las notas de viajes anteriores y decidían dónde podían pescar al pez glucemia, entre los muchos recovecos que les ofrecía el paraje Pero muchas veces no lo encontraban, a pesar del interés de Endocrino y la fe del matrimonio.


Y llegó el día.

La empresa Celular Bells, creó un criadero de Glucemias: Tubular Bells Medtronic.

Nunca fue lo mismo ya.  El pez glucemia se popularizó tanto que se convirtió en una pandemia. 

 

6 noviembre 2013






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